Decrecimiento y Buen Vivir


Decrecimiento - autor: Danide, Barcelona
Decrecimiento – imagen de Danide, Barcelona

El decrecimiento es una corriente económica y política que tiene uno de sus cimientos en el postulado del matemático y economista Georgescu-Roegen : « el crecimiento infinito es imposible en un mundo de recursos finitos ». De ahí ha sido desarrollado por muchos pensadores, entre los mas famosos tenemos a Serge Latouche.

Muchos consideran de que es una corriente política propia de los países europeos dado el origen de muchos de sus pensadores y porque en Europa se hubiera alcanzado un nivel alto de consumo y desarrollo económico. Sin embargo, veremos que muchos de sus aspectos nos conciernen directamente. Por ejemplo, el respeto a la naturaleza intrínseco a la teoría, la ha llevado a integrar plenamente el buen vivir. Veamos :

El decrecimiento preconiza la protección de los recursos del planeta, los pueblos indígenas del buen vivir jamás abusan ni destruyen a su medio ambiente ya que de él viven, él es que los alimenta y abriga.

El decrecimiento busca producir menos y consumir menos (obviamente después de que las necesidades básicas como la educación, salud, alimentación, vivienda, etc. hayan sido satisfechas), nuestras comunidades del buen vivir producen lo que necesitan y una cantidad que les sirva para intercambiar con sus vecinos.

El decrecimiento busca que la mayor parte de la producción sea local y el consumo local, así se evita el transporte inútil, el consumo inútil de energía y la contaminación.

Al producir menos, consumir menos, deberemos de trabajar menos (para ganarnos el sustento, se entiende). En ese momento redescubriremos lo que el tiempo significa ; en la sociedad capitalista de consumo, vamos a un ritmo desenfrenado (« tiempo mecánico ») y no tenemos mas el tiempo para dedicarnos a la observación, contemplación y reflexión como los indígenas del buen vivir que valoran a su entorno y lo observan con amor y respeto .

El decrecimiento rechaza el crecimiento económico capitalista, la mercantilización de los bienes y servicios y el aumento del PBI como indicador de bienestar. El decrecimiento es pasar forzosamente a otra forma de producción pero en acorde con la naturaleza.

El buen vivir no es regresar al pasado ni un concepto infantilista: el buen vivir es rediseñar la economía y la producción incluyendo el respeto a la naturaleza, el respeto a las relaciones sociales dando un nuevo valor al trabajo, etc. Hay que naturalmente rediseñar la banca, el valor de la moneda, etc. Esos son los aspectos que el decrecimiento desarrolla proponiendo alternativas concretas.

El camino es largo pero existen ya muchas iniciativas concretas: ciudades en transición, movimientos ecologistas, consumidores y productores locales entre otros.

En conclusión, el decrecimiento no es un concepto del norte, integra el buen vivir y se convierte en una necesidad para la supervivencia del planeta.

Raquel Neyra
París

PS: existe un sinnúmero de corrientes del decrecimiento. Tenemos que rescatar las que representan una alternativa real y desechar a las iniciativas que a nada conducen.

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