Fujimori, el reo VIP


escrito por Guillermo Bermejo Rojas y cedido al fanzine Golpe a Golpe, por falta de espacio en el R-Evolución zine n°3

Revisando el informe de la Defensoría del Pueblo de octubre del año pasado, pude recabar información relacionada con la situación de las cárceles en el Perú, y que sirven para comparar la situación penitenciaria del ex dictador Fujimori en relación a los demás reclusos del país.

El Perú tiene una tasa de 142 presos por cada 100 mil habitantes; una tasa bastante alta en la región. Tenemos 48 mil reclusos: 19 mil sentenciados (40%) y 29 mil procesados (60%). Lima cuenta con el 52% de esos 48 mil reclusos a nivel nacional. Existen 66 penales con capacidad para albergar 28 mil presos. Por lo tanto, hay un déficit de 20 mil ambientes de reclusión, lo que logra que el hacinamiento sea del 70%. De 2007 al 2011, la tasa de incremento en la población penitenciaria aumentó en 27%. De 1992 al 2011 aumentó en 129%. Asimismo, de estos 66 penales, 25 (el 39%), están en mal estado de uso, 29 penales (44%), en estado regular, y solo 12 penales (18%), en buen uso y conservación.

Existen penales como Lurigancho en Lima, que debería albergar a 3,200 reclusos pero tiene a 6,600. O el Penal del Callao que solo debería tener a 572 reclusos pero alberga a 1,904. O el de Cañete, que tiene capacidad para 759 y alberga a 2,588 reclusos. O el penal de Yanamilla en Ayacucho, de capacidad para 644 internos y que tiene 1,925. Entre las carencias de estos Establecimientos Penitenciarios está la cantidad de agentes de seguridad por población penal. En Chimbote, por ejemplo, hay 16 agentes por turno para 1,002 internos. En Chiclayo, solo hay 23 para 1,526. En el penal de Ica, existen 25 para 2,410. En Trujillo, hay 21 agentes para 1,896 internos. Y en Castro Castro, en Lima, hay 40 agentes por turno para 1,646 reclusos. Las carencias médicas son terroríficas: para 66 establecimientos penitenciarios solo hay 63 médicos y de éstos, solo 24 son estables, además de 34 enfermeras, 202 técnicos en salud, y 30 odontólogos. Igualmente, hay 16 obstetras para 2,911 mujeres internas. Y contando con 6 equipos de rayos X, solo hay dos radiólogos para los 66 penales. Y lo más grave que advierte el estudio de Defensoría del Pueblo, es que existen 28 establecimientos penitenciarios que no tienen personal médico, todos en provincia. Y 17 penales ni siquiera tienen unidades de salud, esto es no tienen siquiera el espacio físico para el tópico. De éstos, 4 son penales de mujeres. Con estos datos es fácil entender las cifras a continuación: existen 179 reclusos con trastornos mentales que deberían estar recibiendo tratamiento en un centro especializado de salud; hay 1,200 casos de tuberculosis (TBC), 50 casos son multidrogo resistente; 540 casos de VIH. Existen recomendaciones de la Defensoría del Pueblo al Poder Judicial para que declaren inimputables a 21 personas. Se han producido en los últimos 5 años 122 muertes: 2 por intento de fuga, 1 por intoxicación, 5 por muerte natural, 3 en motines, 2 asesinados, 3 por accidentes, 10 en reyertas, 21 por suicidio y 75 por enfermedad. Mientras tanto, Fujimori, sentenciado por delitos de lesa humanidad y corrupción, tiene un centro de reclusión habilitado para él solo, jardín incluido. Claro está que nadie puede calificarlo como Penal. Por eso, este informe no incluye visita a la DINOES; aunque en febrero de 2008, la misma Defensoría del Pueblo, luego de una visita a este lugar, indicó: “Con respecto a la infraestructura, se ha habilitado un penal que consta de una construcción de material noble que cuenta con cinco ambientes: la habitación que sirve de celda para el interno, de aproximadamente 18 metros cuadrados; un ambiente en donde el interno puede recibir a sus visitas; un baño completo; un ambiente pequeño en donde desarrolla sus clases de pintura, y un ambiente en donde se ha instalado un tópico”. Y los diez mil metros de la DINOES para caminar por donde le plazca como varios diarios denuncian frecuentemente. Autor intelectual de los asesinatos en Barrios Altos y la Universidad La Cantuta, tiene una sentencia de 25 años. Le sale a un año por víctima: 10 en Cantuta y 15 en Barrios Altos, un niño de 8 años incluido. Le ha ido bastante mejor que quienes por un solo asesinato pueden tener la sentencia más alta en el Perú, esto es 35 años. Fujimori tiene un tópico médico para él solo. Tiene a todo el batallón de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales para su cuidado y disposición. Fujimori no conoce de colas para recibir visitas, ni de días específicos. No se puede contagiar de ninguna enfermedad pues no tiene colegas de celda. Es más, no tiene celda. Incluso, durante un buen tiempo ha tenido enfermera cariñosa, mañana, tarde y noche. Fujimori y su soledad de colegas en DINOES hacen imposible que muera en una reyerta o algún motín. O que otro interno lo asesine. Fujimori, no corre este tipo de riesgos en DINOES, como el resto de presos del país. Es por eso que plantear que este delincuente y ex dictador, pueda ver afectada su salud o seguridad por estar recluido en la DINOES es infame. Fujimori tiene corona, instalaciones de lujo y gollerías únicas en el Perú. Tiene más comodidades que los otros 48 mil presos del país juntos. Pero lo más importante es que Fujimori no está enfermo de cáncer y menos en estado terminal. El granuloma encontrado en la lengua está controlado y puede curarse con tratamiento.

Por eso ante la imposibilidad de demostrar que está siendo sometido a quimioterapia (tratamiento para enfermos de cáncer que abarca todo el cuerpo) o radioterapia (que es para una zona específica del cuerpo) muestran estas fotos lamentables donde expone su lado actoral y se le ve despeinado. Es que ahí nomás se nota la campaña psicosocial manejada por Carlos Raffo: los enfermos de cáncer, debido al tratamiento de las quimioterapias, sufren de alopecia o caída del cabello. Y el chino necesita, más bien, una recortada. ¿Así de miserables pueden ser los del clan Fujimori para intentar estafar a la opinión pública sobre la salud del dictador? No tengo la menor duda. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer es dejar de estar respondiendo la manipulada lógica de si alguien merece o no el indulto humanitario. No es el caso de Fujimori y no debemos aceptar que induzcan respuestas que luego usarán para sus encuestas amañadas. Porque es justamente lo que los cuatro vástagos del socio de Montesinos le han planteado a Humala en su carta: que le haga caso a las encuestas de alquiler. Este Gobierno debería aprender del argentino que mandó al ex dictador Videla (que también ordenó asesinar, desparecer, torturar y secuestrar) a una cárcel común. Total, desde niños nos enseñaron que todos éramos iguales ante la ley. Yo espero, como la mayoría de los peruanos, que el Ministerio de Justicia y las juntas evaluadoras le presten real atención a los pedidos de indulto de los presos que realmente están en fase terminal de su enfermedad. Y, por otro lado, que no se deje presionar por la campaña de una mafia que no conoce los límites para salirse con lasuya. El daño que le pueden causar al país es inconmensurable.

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