Correa: el jaguar latinoamericano y la renegociación de la dependencia imperialista


Por Francisco Escandón Guevara (Cuenca, Ecuador)

Precisamente en Europa es donde se registra el inicio del capitalismo hacia siglos atrás. El desarrollo de las fuerzas productivas y la implantación de relaciones sociales de producción basadas en la compra-venta de la fuerza de trabajo, promovieron el desplazamiento del viejo poder de la nobleza y los terratenientes por el de la naciente burguesía.

De inmediato advinieron las crisis de superproducción relativa de mercancías englobadas en la crisiscolonialismo general capitalista que exigieron para su solución de recursos naturales para la producción, mano de obra a bajo precio y de mercados para comercializar sus mercancías. Todo con el objeto de concentrar la riqueza en manos de la burguesía que desarrolló un comportamiento neocolonialista, guerrerista y agresivo de los países del viejo continente.

Nuestros pueblos originarios, la historia reconoce, resistieron a la invasión europea; sin embargo, el colonialismo marcó la historia de nuestras sociedades caracterizándolas como economías básicamente atrasadas y dependientes de las que usufructuaron monopolios y transnacionales.

Hacia unos pocos años atrás afirmábamos que el Ecuador, como la misma Latinoamérica, era dependiente del imperialismo norteamericano quien dictaminaba las diversas políticas a través de los organismos crediticios internacionales y por la sumisión de los dirigentes del Estado burgués, representado por los distintos gobiernos que se sucedieron en Carondelet.

Pero en este período, en el que un proyecto desarrollista y modernizador del capitalismo triunfó en las elecciones gubernamentales, encabezado por Rafael Correa; hay quienes plantean que la dependencia del Ecuador cambió de tutor hacia otro imperialismo.

Esto lo manifiestan por la tendencia al crecimiento en la contratación de deuda externa e inversiones al que imperialismo chino nos someten. Ejemplos sobre dichos argumentos abundan; así: el correísmo ha contraído $7000 millones de deuda externa a China a intereses caros que lesionan la soberanía nacional, la subasta de las rondas petroleras de cerca de 3 millones de hectáreas de la selva amazónica a empresas petroleras chinas, etc.

Hay otros analistas que sentencian que el régimen de Correa priorizará, sobre todo en este nuevo período gubernamental, relaciones comerciales con la Unión Europea (UE). Ello explicaría porque su majestad, en su gira por Alemania, llamara la atención a los técnicos por no acelerar la concreción de un acuerdo comercial (tipo TLC) con la UE que permita liberar de aranceles a productos y la inversión del empresariado, especialmente germano, en nuestra economía.

Pareciera que el economista que nos gobierna desconoce el papel imperialista que juega Alemania en el viejo continente. Basta ver como la canciller, Angela Merkel, felicitada por su majestad, juega un papel de fiel representante de los banqueros que sojuzgan a los trabajadores europeos a una de las peores crisis recordadas. Italia, Grecia, Irlanda, Portugal, España y tantos otros países sienten las amenazas de la troika,  (constituida por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI) representada por Merkel, que impulsa reformas como: flexibilización laboral y ampliación de los años para jubilarse, sobreexplotación laboral y bajos salarios, elevación de impuestos y reducción en la inversión social en salud-educación, expoliación de los países en crisis; entre otras muchas medidas que se resumen en la tesis que la crisis la pagan los trabajadores y los pueblos, mientras quienes la generaron, la burguesía, concentrará mayores riquezas con la aplicación neoliberal de estas medidas pro capitalistas.

Angela Merkel y Rafael Correa el pasado 17 de abril durante la visita del mandatario ecuatoriano en la cual fue recibido con honores

Este tipo de gobierno, estos imperialistas, son los que llaman a la economía correísta “el jaguar latinoamericano”, tal como lo mencionara Jürgen Beerfeltz, viceministro de Desarrollo, para comparar al Ecuador con los países emergentes asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong). Esa caracterización, según los analistas gubernamentales, la hizo a propósito de establecer una similitud en el acelerado crecimiento del PIB con un aperturismo a la inversión extranjera y su estrategia de sustitución selectiva de importaciones.

Aquí la primera objeción. Las exportaciones no petroleras ecuatorianas por su cuantía es: banano, camarón, enlatados de pescado, flores; y, sólo en quinto orden se encuentra la industria de ensamblaje de vehículos que representa sólo el 5% de las exportaciones. Por ello, ¿existe tal sustitución de importaciones?, ¿somos un país productor de medios de producción o sólo de medios de consumo? Las respuestas son obvias.

A propósito un paréntesis es necesario que permita ubicar que en esos tigres asiáticos mandan las transnacionales como Samsung, LG Group, Hyundai o Kia Motors. Esos Estados responden a los intereses de estos monopolios y, por tanto, sus políticas fortalecen los intereses de estas transnacionales y subordinan a los trabajadores y los pueblos a condiciones de sobreexplotación y sojuzgamiento como es conocido internacionalmente.

Lo de fondo en la falsa adulación del Estado alemán a su majestad es el interés de empresarios y transnacionales para trazar la división internacional del trabajo, así como de apropiarse de materias primas y mercados para resolver la crisis paneuropea a costa de países dependientes.

Sin embargo, el correismo hincha su pecho de orgullo por las palabras imperialistas e invita a que expolien y sometan al país. Ofrece seguridad jurídica de sus cortes que pasarán por alto los abusos empresariales y estabilidad política que aplaste cualquier acción de resistencia y lucha de quienes cuestionen cualquier dependencia.

Muestra de ello es la prepotencia expuesta por su majestad durante una conferencia y entrevista que tuvo Correa en Berlín; en la que organizaciones de jóvenes alemanes rechazaron la explotación minera en Íntag. El presidente calificó a este hecho como “infantil” e hizo hincapié que la gente de Íntag necesita carreteras para lo que se explotará el cobre.

Intervención de activistas ecologistas durante la visita de Correa a la Universidad Técnica de Berlín el pasado 16 de abril. “Hey, Mr. President of Ecuador” y “las verdaderas riquezas de Intag son más importantes que el cobre. Déjelo bajo la tierra”

Vale concluir que independientemente de la dependencia del Ecuador a uno u otro imperialismo, aunque sigue siendo hegemónico el norteamericano, se afirma el sometimiento a nuestra sociedad y el correísmo está dispuesto a renegociarlo. Por ello la caracterización dada a la economía de Rafael, “el jaguar latinoamericano”, es por sus políticas tendientes en modernizar el Estado al servicio del capital.

El pragmatismo y el eclecticismo están a la orden. El que dice que el TLC con los gringos es malo, considera que es bueno con los europeos; el que dice que debemos fortalecer la economía nacional la sojuzgará al imperialismo cualquiera sea su procedencia. Tal parece que esas son las características de un discurso de quien habla de izquierda, pero negocia con la derecha. Allí está desnudo su socialismo del siglo XXI, majestad. Ahora entenderemos su frontalidad de autodefinir su proyecto con ni antiimperialista, ni anticapitalista, ni antinada.

E-mail:    fescandonguevara@yahoo.com
Facebook: francisco.escandonguevara@facebook.com
Twitter: @PanchoEscandon

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