Los Resistidos


Origen de la foto: desconocido
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¡Justicia!, ¡justicia! gritaban las voces
que venían coreados de lejos tiempos.
Allí Pedro Arinaldo, la madre a su diestra
su hermana al brazo y los pequeños hermanos
a la otra ala el ignorado pueblo marchando juntos.

Él, de todos los metros de hombre cabal
docto en moral, sinceridad y verdad
igual la madre, hermanos el mismo pueblo.
Sus pancartas en días presente están
predica dibujada; justicia e equidad.

El pulcro palacio erigido esperaba
sin Juez, burda razón acerca el asecho.
Lleno en burocracia vida fina existía
sí importan, los siglos mal acostumbrados.
Tú Sociedad ¿porque hasta hoy no has cambiado?

Al frente pulpito clama Oración escucha
la predica de siempre; juzgara el Dios.
No es posible cabezas se ven agachar
son dogmas que van arrastrando conciencias.
Aún en la sobriedad, cabe tosquedad.

Razón y verdad delante nutrida van
reta al tribunal, imperfecta sociedad.
Puño izquierdo en alto apretando las rabias
y a los trechos huecos, no caen las guardias.
Con trastos a cuestas desechan mentiras.

Y porqué, cargan bienes que no los tienen
ellos, los suprimidos de estirpe y clase.
Sociedad ¿que habéis hecho? Han preguntado
en eco y voz Pedro Arinaldo, el pueblo esté
Ahí enjutas carroñeras rondan sus cuerpos.

Harapos de vestido y estómagos blandos
¡ay! humanos la falta pulposa está.
Ahí cabe ignorancia, postrada salud
dura adversidad, ciega oscuridad resiste
en vidas infrahumanas codician dotar.

Eufóricos gritos no pararan aún
son años de esperar dejada exclusión.
Milicias han ensañado culpando vidas
segando sus protestas del padre pueblo
son ellos sus hijos que presente están

justicia, justicia, escuchen pueblo: decían
“que la voz del pueblo, es la voz del gran Dios”.
Juntos van los gritos, los pequeños hermanos,
al brazo la hermana, a la diestra su madre
resistiendo los muchos pedros arinaldos.

Enunciando verdad han cargado el dictamen
delante van exponiendo sus pensamientos.
Culpadas han sido, sociedades del yugo
pies clavados al suelo el alma también grito.
Sabe Dios, una nueva senda he de abrir

Ahí, regados al piso los siguen matando
ensañan disparos balas de hambre y miserias
y caen granadas que explotan en desigualdades
Hoy vomita fuerte Pedro Arinaldo, su madre,
hermana, hermanos pequeños y el pueblo mismo.

G. Salomón García C.

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